17 de marzo de 2012

Proyecto Savenah: Capitulo nº 2

Capítulo 2

Estaba anonadada, ¿porque de todos los momentos el elegía venir justo ahora? Gire mi vista de nuevo al camino y logre clavar los frenos justo a tiempo antes de atropellar al joven que estaba enfrente de mi auto. Me golpee la cabeza contra el volante y jadee quedándome sin aire. Baje totalmente angustiada, por casi haber atropellado a ese muchacho, corrí a su lado y a pesar de que mi mayor preocupación era ver como se encontraba, no pude pasar por alto lo bello que era. Media al menos 1.90, su tez era algo bronceada, lo que le daba un toque broncíneo a su piel, tenía unos bellos ojos color azul zafiro, en los q debo admitir q me perdí al menos un par de segundos. Su cara mostraba una perfección como de la de las estatuas de mármol, y su cabello cobrizo y algo rizado le daba un toque muy sexi. Debería tener alrededor de 22 o 23 años. Llegue junto a él, y le toque suavemente su brazo

– Oh mi dios, ¿estas bien? ¿Te he hecho daño? Lo siento fui algo distraída, normalmente soy muy competente para conducir, lo juro.-

¿Competente? Uf realmente estaba actuando como una idiota. El muchacho me dio una sonrisa radiante, y tomo mi mano

- no hay problema estoy perfectamente. Y fue mi culpa por cierto.-

me perdí ante su toque y cuando me hablo su voz fue casi angelical, como un bálsamo relajante. No me había dado cuenta que había cerrado los ojos hasta q su mano acaricio mi frente, y al abrirlos lo vi con una expresión de disgusto y preocupación. Pero lo q más atrajo mi atención fue lo cerca q estaba su rostro del mío, volví a perderme en sus ojos hasta q me dijo

–Estas herida-

¿De que hablaba? estaba pasando casi por mi mejor momento, sentía que si seguía mirándome todo estaría bien, quería seguir sumergida en sus ojos todo el día. Wow! ¿Cuando me había vuelto una acosadora? .Toco un punto es mi cien izquierda y sentí un escozor. Pase mis dedos y sentí una extraña humedad

–estas sangrando- me dijo

Su tono denotaba un gran preocupación, ¿acaso este chico no tenía nada de amor propio? Casi lo había atropellado, y él se preocupaba por que yo me hubiese hecho un simple corte.

–Oh! no, no es nada solo un raspón- me tomo de la mano y dijo

-deja que te acompañe a tu casa así me quedare más tranquilo-

Creo haber escuchado las primeras dos palabras pero luego volví a perderme en su voz, podría haberme pedido que me tirara de un puente y creo q igualmente lo habría seguido

–eh… sí, claro es por aquí-

Lo guie hacia mi casa, sintiéndome extrañamente bien con nuestras manos entrelazadas. Un pensamiento me saco de mi estupor, aun no sabía su nombre

-¿cómo te llamas?-

Me gire a preguntarle, y me ruborice al ver que había tenido sus ojos clavados en mi todo este tiempo.

–Soy Azael- me dijo.

Azael, que nombre más raro pensé. Y con eso entramos a mi casa.

***

Nunca podrás imaginar mi cara al ver la escena que me esperaba en el living: sentados en el sillón estaban mis padres, Betania y Adrian. Y en el sillón que estaba de espalda a la entrada había dos vampiros más… Biaggio y una rubia despampanante enfundada en un traje D&G que realmente, realmente le quedaba esplendido, y por su mirada soberbia apuesto que ella también lo creía. Todos se dieron vuelta en ese momento para verme a mí con mi extraño acompañante, y casi fue cómico ver como sus ojos bajaron directo a nuestras manos unidas. Las cejas de mi padre se alzaron tanto que casi creí que le llegarían al nacimiento del cabello, mi madre al igual que Betania y Adrian esbozaron una sonrisa, la rubia siguió mirando indiferente, como si tuviera mejores cosas que hacer, y Blas… el miraba a Azael como si quisiera sacarle el corazón por la boca. No se porque pero de pronto me invadió una ira sofocante ¡quien demonios se creía para mirarlo de esa forma! Si acaso se sentía celoso, por mi podría pudrirse, ya que había sido el quien me había dejado claro que jamás estaría conmigo, por mi edad y por mi padre. Entonces que esperaba? Que fuera una monja toda mi vida, y anduviese llorando por los rincones por su ausencia? Deje a mi mano libre posarse en el antebrazo de Azael y lo mire desafiante, sabía que él podía escuchar mis pensamientos si yo bajaba la barrera que mis padres me habían enseñado a forjar, así lo hice “Atrévete a mirarlo de esa forma otra vez, o a siquiera pensar en hacerle daño y tú y yo tendremos un problema” Subí mis barreras otra vez, y vi como Biaggio, me entrecerraba sus ojos y un resplandor rojo asomaba en ellos, hasta que se giró y tomo la mano de la rubia. Oh bueno si eso es lo que él quería, una guerra de “haber quien consigue provocar más celos” eso es lo que le daría. (¿Y luego yo era la niña no?). Mi madre se levantó y me pregunto

–Cariño, ¿quien es este muchacho?-

- oh, es un amigo mama-

Sonreí hacia Azael que me miraba con diversión en sus ojos, pero al hacerlo sentí tres gruñidos provenientes del sillón donde estaban mi padre y nuestros invitados. Gire rápidamente y vi a Adrian, Blas y mi papa resplandecientes de rabia

-¿Que es lo que sucede?- pregunte azorada

Adrian fue el primero en acercarse

– Estas herida- me dijo

Casi me reí, era tan solo un raspón y había provocado el instinto asesino y protector de tres vampiros

– Es solo un raspón- dije haciendo un gesto con mi mano para quitarle importancia

–Si pero estas sangrando- dijo Biaggio

Su rostro era neutro ahora, y caí en la cuenta de lo que había querido decir: un humano (además de mi) en una habitación con 5 vampiros y algo se sangre no era muy recomendable.

-¿Cielo porque no vas a la cocina con tu amigo y así Adrian puede limpiarte esa herida?- mi madre sí que sabía suavizar las situaciones.

–Claro- me gire hacia Azael -¿Me acompañas?-

- Por supuesto-

Nos dirigimos los tres hacia la cocina, Azael se sentó en una de las sillas de la mesa, y yo sobre la mesada central de la cocina, así le dejaría espacio a Adrian para que me atendiera. Luego de que terminara conmigo me dio un fuerte abrazo y con un beso en la frente se despidió

- hablaremos más tarde mi cielo- le di una de mis más grandes sonrisas, y con eso se fue.

–Creo que tienes una familia de protectores- me dijo Azael riéndose.

Solté una carcajada y baje de un salto de la mesada, me senté junto a el

–lamento lo de antes, te metí en esto por… simplemente soy una tonta. M e refiero a mi tomándote del brazo para demostrar mi punto con Blas- le dije

-no hay problema- me guiño un ojo.

–Yo en verdad que lo siento por lo que paso, estaba distraída- baje mi vista al suelo

No podía sacarme de encima la sensación de saber que podría haberlo matado. Como si hubiese escuchado mis pensamientos, puso un dedo bajo mi barbilla y levanto mi rostro hacia el

–deja de culparte, me está matando verte así.-

En ese momento sentí una especie de Deja Vu. Era extraño, pero de alguna forma a pesar de que era un desconocido, la forma dulce en la que me hablaba, y como me miraba se sentía bien. Como si estar así con Azael, fuera… correcto.

-En realidad fui yo quien se cruzó en tu camino, porque quería conocerte.- No pude evitar reír

-bueno, umm… quizá no tendrías que haberlo convertido en una misión kamikaze, tal vez no se ¿con un hola todo habría sido más fácil?- dije, dedicándole una mirada picara.

A pesar de lo absurdo de esto, me sentí alagada porque quisiera conocerme…

-¿Y porque?-

- ¿porque quería conocerte?- asentí

Me miro con esos ojos increíbles que hacían que me derritiera

–Porque un ángel guardián debe estar cerca de su protegida-

Me quede helada. “Ángel”, esa era la palabra clave. Mi mente comenzó a girar a mil por hora. ¿Esto era de lo que hablaban mi padre y Biaggio acerca de mis alas? No sonó nada como a una broma, y su rostro estaba tan serio… Además si no fuera así porque un muchacho se tiraría frente a mi auto… Sentí como una ola de calor subía por mi espalda, y de pronto me faltaba el aire

–Yo umm, nose que decir- me pare y comencé a caminar por la cocina.

Él se levantó al instante y en menos de un segundo estaba junto a mi tomándome de la mano

–Lo siento, no debí soltártelo así, pero es necesario que comencemos a entrenarte cuando antes-

-que? Entrenarme? Pero de que hablas?-

-Siéntate un segundo cariño, así poder contarte toda la historia- tome de nuevo mi lugar en la mesa y el acerco su silla hacia mí.

–Quieres la historia corta o larga?-

-Quiero de una vez por todas saber qué es lo que está mal conmigo, quiero saber que son todas esas cosas que me ha contado mi padre de las alas y quiero saberlo ahora, asique si yo diría que quiero el resumen-

me observo un momento y luego comenzó

–Tu padre te encontró en Gales, luego de una fuerte guerra entre sobrenaturales, pero eso no paso así porque si, no fue algo al azar. Tus padres estaban predestinados a tenerte, fuiste enviada por los Siresh’s, maestros celestiales, para acompañar a tus padres. Por qué en el futuro tú serás su arma más importante para librar una de las más grandes batallas entre supernaturales y Desherts, ellos son cazadores de almas que habitan el inframundo. Se supone que eran custodiados por los ángeles negros pero alguien o algo ha logrado capturarlos y liberar a los Desherts. Creemos que fue Hades el dios del inframundo quien dio la orden, pero hace unos días le perdimos el rastro, por lo que ahora andamos a ciegas tratando de cerrar todos los portales por los que pudieran pasar hacia la tierra. Pero sabemos que para Hades no seria muy difícil encontrar otra entrada. Por eso ahora llego el momento de prepararte no sabemos a ciencia cierta cuando se desatara la batalla, la medida de tiempo para nosotros es algo diferente que para los humanos. Pero de lo que no tenemos dudas es que sucederá.

A lo largo de los siglos, otros como tú han sido enviados a la tierra, con el propósito de evitar un desastre.-

-¿Alguien como yo?-

-Si Fedra alguien como tu… un ángel. Pero no uno cualquiera tu eres una Shiabaan, es el mayor honor concedido a un ángel, solo se da cada 100 años. Fuiste elegida por el Gadghen el Siresh supremo de la corte Iluminatti. No lo recuerdas ahora pero tú ya viviste tu vida de adulta, ya creciste antes y fuiste criada junto con otros ángeles en el Templo de la Luz. Pero no lo recuerdas porque volviste a nacer. Tú elegiste esto, aceptaste tu destino cuando el Gadghen te dijo que eras la elegida. Estabas extasiada con la idea de ser la nueva Shiabaan. Recuerdo que tenia que cantarte en las noches para que lograras conciliar el sueño, de lo ansiosa que te ponías.-

Sus ojos brillaban entusiasmados, como si estuviese recordando un momento feliz. Lo mire titubeante

– ¿nosotros, ya nos conocíamos?-

Me miro dubitativo, y sus ojos perdieron todo el brillo

- Si cariño, nosotros vivimos juntos mucho tiempo, compartimos cientos de cosas.-

-¿éramos compañeros en el templo?-

-éramos algo más que compañeros… tú eras mi prometida-

No sé cómo explicarlo, pero de alguna forma todo lo que él me contaba tenía sentido para mí. Y sus palabras aun resonaban en mi cabeza “tú eras mi prometida”… Estaba abrumada, y esa ola de calor en mi espalda no dejaba de molestarme, es más cada vez se sentía más y más caliente. Mi vista se comenzó a nublar y Azael se levantó de su silla y se arrodillo junto a mí

–que pasa Fedra, dime cariño, que sientes?-

-Algo…- titubee - algo está quemando mi espalda-

Y eso fue lo último que logue decir.

***

Me desperté en mi habitación, las luces estaban apagadas. Había tenido los sueños más extraños mientras dormía, vi lugares llenos de luz, donde correteaban cientos de niños, vestidos de blancos, me vi a mi misma, tomada de la mano de un chico al que reconocí como Azael, íbamos caminando de la mano hacia un lago y luego nos metíamos en él. El lugar estaba lleno de personas que sostenían velas en sus manos y me sonreían al pasar, yo también lo hacía porque sentía una felicidad inmensa que nunca antes había sentido. Azael y yo flotábamos en el agua y de pronto el me abrazaba y juntos recitábamos un canto en un extraño idioma, pero que a la vez me resultaba familiar. El me colocaba un anillo de plata grabado con dos alas entrelazadas con una cinta, y lo ponía en mi dedo

–Con este anillo, yo me comprometo contigo Fedra, y prometo que estaré junto a ti para siempre-

Sentía como las lágrimas fluían por mi rostro, y luego yo realizaba el mismo proceso solo que las palabras que salieron de mi boca no eran totalmente las mismas

–Con este anillo, yo me comprometo a ti Azael… y te nombro mi Darleen-

su rostro se ilumino, y escuche como la gente a nuestro alrededor contenía el aliento

- y prometo que estaré junto a ti para siempre.-

-Juro por la luz de nuestro templo que te protegeré con mi vida-

Eso fue lo último que escuche del antes de despertarme. No sé como pero de alguna forma lo sabía… esos no eran sueños, eran recuerdos.

4 comentarios:

  1. wow este nuevo capitulo esta super cool, el final muy romantico, me encanto. Sigue así vale, nos vemos :3

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    1. Aiii muchas gracias por todos tus comentarios, me alegra saber q les guste lo que hago. un beso grande, y ya me pase por tu blog Me encanto!

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  2. hola!!!! :D
    pase por tu "Proyecto" he de decirte que lo amo! no dejes de publicarnos sobre el, me parece romantico todo lo que vivieron, y triste que ella no lo pueda recordar como el lo vive cada dia, por favor Savenah sigue con el! ya tienes una fiel lectora ganada ;), muchas gracias por pasarte por mi blog, enserio valoro tu opinión, seguire al pendiente
    plis publica pronto
    besos
    cuidate

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    1. Muchas gracias por tu comentario, realmente me insentiva a seguir con la historia,asiq prontito voy a subir otro capitulo, y dsp vere si subo algunos de otros proyectos que tengo en la pc :) Un besito, ahora me paso por tu blog a echarle un vistaso, y de nuevo gracias por tu aliento :)

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