19 de marzo de 2012

Proyecto Nº1 Lena

Capitulo 1

-¿Y estas segura que tú no has oído nada en lo que pueda ayudar a la investigación?-pregunto el Kynserq, un poco preocupado por la cantidad de su especie que estaba muriendo dentro de esta guarida. Negué con la cabeza, teniendo noción de que la conexión con Qevoc aún se encontraba abierta y lista para mandar mi respuesta directo a la mente de Qevoc. Si, así llamaba a mi maestro, o más bien debo decir a mi hermano o tutor, la persona que me cuido desde que tuve 6 años y me había encontrado desmayada en las cercanías de un bosque, en Rusia. Cuando lo vi por primera vez se me asemejo a un ángel, mi ángel guardián; pero al llegar a conocerlo esa teoría se me escapo de mi mente por completo. Él era todo lo contrario. Un demonio. No uno de aquellos demonios con los cuernos, la cola y todo eso, más bien la imagen demoniaca la reflejaban en su belleza. Estos demonios eran tan hermosos que se podrían confundir por un ángel a una persona inexperta como lo era yo en ese entonces. Pero eso había cambiado desde que él me había adentrado al mundo de la magia y todo lo sobrenatural.

Nunca pude recordar que era lo que me había pasado, porque estaba sola en ese aislado bosque. Tampoco recordaba nada de mi vida antes de Qevoc. Siempre había un pensamiento aislado en mi cabeza, recordando que sea lo que hubiera pasado conmigo y mi familia, en el caso de que tuviera una, tendría que haber sido muy importante, para que mi cabeza, inconscientemente, hubiera borrado por completo, cualquier tipo de información que estuviera perdido en mis pensamiento.

-Lo siento mucho, ojala pudiera ayudar, pero en verdad esas horas cercanas al anochecer, me fue encargado que estuviera pendiente de las necesidades del Maestro Marius. Estuve pendiente de controlar a las chicas que merodeaban alrededor de la sala Blanca.-baje los ojos dando la imagen de estar apenada, y respire profundamente. En la sala solo había silencio por lo que pude adivinar que los Kynserq se estaban comunicando de la misma manera que Qevoc y yo podíamos comunicarnos. A través de un lazo mental.

-Bien, puedes irte, aunque si sabes o recuerdas algo más vienes enseguida a decírmelo, ¿Entendido?-pregunto liberando mis ojos y dejándome libre de compulsión. Asentí con la cabeza y me deslice fuera de la habitación. Respire totalmente aliviada al poder librarme de las sospechas que recaían en mí. Ahora solo me quedaba hacer mi trabajo y descubrir el nombre del gran y misterioso maestro. Esperaba que esta misión terminara rápido, no podia esperar a salir de aquí y tomar unas merecidas vacaciones, sin vampiros, demonios ni brujas.

Abrí el enlace con Qevoc, y pude sentir que estaba preocupado, al ver que tardaba tanto en contesta.

-Me alegra que pudieras liberarte de ese interrogatorio indemne. Por un momento se me cruzo por mi mente que no podrías lograrlo, y eso que tengo plena confianza en ti. Ahora dime, ¿Qué es lo que has averiguado hasta aquí?- dijo en un tono presuntuoso como si yo acaso tuviera todas las respuestas.

-Por la información que pude recolectar, el gran maestro es un vampiro que ronda los 700 años de edad y que tiene una gran afinidad a las tormentas y un curioso caso de compulsión, asiéndola más fuerte. No tiene ninguna compañera ni tampoco compañeras de cama, por difícil que resulte creerlo. De lo demás aun no pude completar el informe con todo detallado, preferiría esperar y tener todo completo.- dije. Creo que con eso sería suficiente información para una semana entera. Espera a que me comunicara las nuevas instrucciones a seguir a partir de ahora.

-Necesitamos ese nombre, y lo sabes. Tienes dos días para terminar esta misión, al atardecer te esperaran para sacarte de ahí. Ya has demorado mucho en este caso, y cada día que pasa te expones aún más. Un año es muy poco en comparación con lo que algunos humanos viven alrededor de los vampiros.-Una cosa más-agrego.-Hay un vampiro muy importante que necesito que localices y logres sacar de ahí. No creo que aun lo hayan trasladado del antiguo lugar donde lo tenían. No preguntes, solo has tu trabajo. Te daras cuenta en el mismo segundo en que lo veas de quien es.-la conexión se cortó dejándome aturdida y confundida. No pude ni siquiera parpadear cuando sonidos de gritos y ruido de cosas se escucharon provenientes de una de las salas de abajo. Baje las escaleras, mientras pensaba en un plan para poder acerarme hacia las celdas, y una vez que el vampiro llegara, si es que aún no estaba aquí, debía emplear todas mis fuerzas en lograr sacarlo de acá. Mire a la entrada de la sala y no pude distinguir muy bien el motivo del alboroto. Hasta que los humanos se movieron. Pude observar a los guardianes humanos, llevaban a un cuerpo envuelto en una bolsa, solo que el cuerpo tenia expuesto un brazo y este se estaba quemando. El vampiro. Lo habían trasladado y en estos momentos se dirigían al ala sur de la guarida, una zona que estaba prohibida para los humanos, exceptuando a los guardianes de día. Subí la escalera que anteriormente había bajado y me dirigí hacia la sala donde se encontraban las celdas que contenian distintas criaturas que habían sido apresadas por diferentes motivos, desde la mas simple infraccion hasta lo que ellos denominaban una traición hacia su causaToque suavemente en la puerta, y cuando dieron el sí, entre. Salude a Keith, una de mis guardianes humanos favoritos, aunque nunca había sido capaz de entender el porqué del que él se encontraba en este lugar. Una vez le había preguntado por esto, y el solo contesto que necesitaba el dinero, pero sabía que lo que decía era una total mentira. En el fondo sentía que tenía una buena razón para estar acá entre los vampiros y quería descubrirlo.

-Abajo hay un gran alboroto, no sé qué sucede. Todos están impactados sobre algo y no sé qué es.-dije con un medio sollozo. Keith me miro medio sin creerlo, pero cuando una de las alarmas sonó no le quedó más remedio que contestar la llamada.

-Quédate aquí.-dijo saliendo corriendo por la puerta con los demás guardianes. Bien, me quedaría aquí, pero no exactamente donde me había dejado.

Fui hacia donde las tarjetas de activación de la puerta se encontraban y tome la que pertenecía a las celdas. Abrí la puerta y metí la llave en mi bolsillo derecho. Mejor prevenir que lamentar.

Las celdas, si era que se podía llamar así, estaban todas llenas. Eran tan minúsculas que por un momento dude si un humano podía entrar en ese cuartucho. No preste atención a los gritos de imploración de humanos y las criaturas de día, si solo le prestaba algo de atención no podría concentrarme en mi tarea. Conté 27 prisioneros, entre los cuales se encontraban 2 vampiros y 4 brujas en muy mal estado. Volví a cerrar la puerta y deje la tarjeta de donde la había sacado y me senté en una de las sillas esperando que los guardianes llegaran. Pasaron algunos minutos hasta que estos llegaron y yo mientras tanto me había puesto a ojear una revista que siempre estaba dando vueltas por acá.

-¿Qué sucedió?-pregunte cuando los vi llegar. Mire a Keith y el solo negó con la cabeza, lo que quería decir que no me preocupara.

-Es solo otro prisionero que fue transferido para que lo vea el Maestro cuando este regrese de su junta con el Consejo.-una de los guardianes había sido muy generoso compartiendo información conmigo. Otro de los guardianes le hizo una seña para que se callara.

-Bueno, no tengo nada de lo que preocuparme, sé que ustedes están aquí para cuidarme.-dije haciéndole ojitos y moviendo mis pestañas exageradamente. Me levante y los salude sin perder ni un minuto mi sonrisa, hasta que pude salir. Luego mi sonrisa se transformó en una mueca. Asique era verdad que el vampiro estaba acá y lo único que yo sabía sobre donde lo tenían era que no lo tenían en las celdas. Maldije internamente, preguntándome como maldición iba a hacer para sacar a alguien que no se sabía dónde se encontraba.

Abrí el enlace mental con Qevoc, queriendo darle las nuevas noticias. Bueno tal vez no serían tan nuevas para él, con Qevoc nunca se sabe.

-Creí que estarías muy ocupada con tu mente tan enfrascada en realizar tu misión a la perfección, ya sabes, tú eres perfeccionista en todas las misiones que realiza. Así que, ¿Cuál fue el interesante hecho que se ha producido para que tu saques tu mente de rescatar a nuestro vampiro?-pregunto con una fuerte dosis de sarcasmo. Su mal humor era muy legendario, pero sin lugar a dudas podría decir claramente que yo era la que mejor conocía ese mal humor, teniendo en cuenta que era yo la que tenía que convivir con él.

No hice caso a su sarcasmo, pero si me pregunte cual sería la causa de su mal humor. Me intrigaba tanto que por un momento pensé seriamente en preguntarle, pero rápidamente deje esa cuestión a un lado. Preguntarle solo serviría para que su mal humor se avivara.

-Tengo una interesante información que puede, que digo, sé que te interesara. El maestro vampiro del que tanto tienes ganas de saber, tiene relaciones con miembros del Consejo. Sin ir más lejos, en estos mismos instantes se encuentra en medio de una junta con ellos, por lo que no me extrañaría para nada que él sea uno de sus integrantes. Sobre cuando vendrá acá, lo único que pude averiguar es que se trasladara hasta aquí para “ver” al vampiro, que por cierto lo trajeron hoy a mitad del día.-del otro lado no se escuchó nada, solo silencio. Deduje que él estaría procesando toda la información que le había transmitido. Mis pensamientos vagaron, hasta que una imagen se presentó. Qevoc estaba sentado frente a un espejo, mirando cuidadosamente unos cuantos cortes que tenía en su cara. Y la verdad que eran bastantes feos, pero no le preguntaría quien o que le había hecho porque eso solo tenía una respuesta: “No te entrometas en mi vida, porque los que se entrometen son los que acaban perdiendo”. Ignore su imagen hasta que esta desapareció, desvaneciéndose lentamente.

-Debes darme tiempo para que el plan se adapte a estas nuevas circunstancias a las que nos vemos enfrentados, ahora solo debes poner todas tus fuerzas en sacar de ahí al vampiro, lo demás incluido todo lo referido al Maestro debe quedarse en segundo plano. Solo por ahora.-añadió como si todavía no pudiera dejar este caso.- ¿Algo más de lo que tenga que estar al tanto?-pregunto con aburrimiento, como dado por hecho que no tuviera nada interesante para contar.

-Pues en verdad sí. ¿Cómo demonios crees que hare para sacar 27 personas de las celdas donde lo tienen prisioneros?-pregunte, esta vez yo era la que ponía sarcasmo a la situación. Si bien Qevoc me conocía bien y sabia cuáles eran mis cualidades y mis limites, pero también sabía que no era muy propensa a realizar milagros.

-Alguien se encargara de trasladarlos a un área segura para luego disponerlo a sus respectivas autoridades. ¿Todo entendido? Bien, nos veremos en cuanto regreses.-dijo a modo de despedida, desapareciendo su voz en mi cabeza. Sonreí, Qevoc era una “persona” poco habladora, pero cuando lo hacía tenía algo importante que decir. Baje las escaleras lentamente preguntándome cual era el motivo que lo llevo a aceptar este caso y sin ninguna remuneración a cambio, era algo difícil de creer cuando hablábamos de una persona como Qevoc, pero él nunca me diría sus motivos y yo nunca se los preguntaría. Al llegar a la sala de recepción que tenían los humanos, busque a Amy. La encontré cerca de las puertas de alimentación, rodeado de todos sus admiradores, en su mayoría colmilleros que querías seguir su mismo camino. Estar más cerca de ser un vampiro y así obtener la inmortalidad. Para eso se vivían desviviendo por los vampiros con mayor rango dentro de la jerarquía de Minnesota, donde el Maestro misterioso tenía su guarida.

Me encamine hacia ella sin prestar verdadera atención en todas las miradas que observaban mi camino hacia ella. Amy me miro con desdén, como casi todos la hacían desde que había llegado.

-¿Qué quieres rarita?-pregunto sonriendo con burla mirando a sus admiradores, quienes sonrieron. La observe durante unos instantes, para luego sonreírle lo más dulcemente posible. Tendría que poner toda mi coacción a trabajar, para obtener las respuestas que necesitaba.

-Crees que podrías acompañarme, en verdad me urge hablar contigo.-sabía que una vez que pusiera toda mi mente en ella, me seguiría y por lo menos me escucharía. Sería otro caso si tenía la fuerza suficiente como para conseguir las respuestas. Hice una seña para que me siguiera, y me encamine a unos de los salones privados que se utilizaban en algunos casos para recreación y otras veces para alimentación. Dos conceptos totalmente diferentes.-Debes decirme, ¿El lugar donde se encuentra el vampiro que trasladaron hoy?-puse toda la coacción que tenía a mi disposición en mis palabras. Si eso no funcionaba y me daba lo que quería, debía pasar al plan B, me gustara o no. Amy se quedó con la mirada perdida por unos momentos, preguntándome si había aplicado mucha coacción para un ser humano. Por suerte no.

-Lo tienen en una sala aislada de las demás. Está en las celdas del sótano, a las que solo tienen acceso los vampiros con acreditación A y los guardias con magia que hayan prestado juramento.-suspire de alivio al ver que respondía mis preguntas y mis dudas quedaban aclaradas.

-¿Tienes alguna forma de conseguirme una de esas acreditaciones? La necesito hoy mismo si es posible.- hice presión en su mente, plantando la idea de dejar una de las acreditaciones en mi habitación y la deje ir. Solté poco a poco el agarre que tenía en su mente y la hice volver a bajar hacia la sala pública. Mire como se alejaba, tambaleándose por los residuos de control mental que habían quedado en su mente. Ahora solo me faltaba establecer el contacto con Qevoc, así mandaba alguien para que me esperase. Pero primero debía asegurarme de que la información que Amy me había proporcionado, era en verdad, correcta. Y para eso debía conseguir una fuente de información segura. Alguien como Keith, aunque sentiría mucho tener que utilizarlo de esa forma.

Lo busque en los salones más bajos de la guarida, donde normalmente los guardias pasaban el día cuando su periodo de trabajo había terminado. La sala era casi tan impresionante como el resto de la guarida, eso podría haberme impresionado, pero ya no lo hacía. Después de Qevoc me hubiera reclutado y me hubiera incorporado a este nuevo tipo de vida, como lo era vivir entre aquella criaturas sobrenaturales que siempre pensamos que solo existían en los cuentos de hadas, me había acostumbrado al alto nivel de vida que los no-muertos disfrutaban, ocupados en solo aumentar su capital y rodearse de los nuevos lujos. Nada de eso me sorprendía. Por lo general, a los vampiros les gustaba rodearse de objetos que pertenecieron cuando ellos aun mantenían su vida de mortal, reflejando por una cuestión de ego y orgullos, la edad que tenían. La casa que conocía como mi hogar, y donde Qevoc pasaba la mayoría de su tiempo, estaba ambientada en una época lejana como lo fue en el siglo XVI, extraño pensar que la persona con quien conviví durante casi toda mi vida, era casi un extraño. Si, sabía algunas pocas cosas de él, pero en lo esencial, no lo conocía.

Vi a Keith con los otros guardias, que se estaban alejando en el sector privados de la guarida, donde solo los guardias tenían acceso. Grite, llamando la atención de todos, sin embargo no les preste atención, en este momento solo tenia mis ojos puestos en él, que inconscientemente me ayudaría a cumplir esta misión.

Los guardias me miraron estupefactos, mientras me iba acercando hacia ellos. Keith dio un paso adelante y me sostuvo contra su cuerpo, en el momento que impacte contra el, producto de mi ccorrida.

-Ey..calma chica. ¿Qué te sucede?-pregunto en voz baja, al darse cuenta de la expresión de mi rostro. Suspire con alivio, al notar que había interpretado correctamente la expresión de mi rostro. No había notado mi ansiedad, sino había imaginado que por alguna extraña razón, tenia miedo.

-Si, estoy bien, solo necesito que me ayudes con algo.-dije sonriéndole dulcemente. Mientras esperaba una respuesta de Keith, que sabia que iba a ser positiva, me preguntaba que era lo que un demonio hacia cuando se encontraba de vacaciones. La próxima vez, cuando viera a Qevoc le preguntaría.

2 comentarios:

  1. me gusto!
    me encataria que la siguieras Lena el proyecto es interesante, me pregunto si Keith le dara la respuesta positiva que espera?
    plis publica pronto
    besos
    cuidate

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  2. gracias por tu comentariooo...
    el capi 2 estara pronto, asiq cuando lo suba te avisare asi te pasas...
    bsitooosss

    Lena*

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