25 de febrero de 2012

Proyecto 4

Se me hacia difícil respirar. No podía creer nada de lo que estaba sucediendo, no podía entender como había llegado a esta situación. Encerrada en este oscuro y lúgubre lugar,esperando un milagro que me salvara. Hace dos meses que me encontraba en este lugar y a las únicas personas que había visto eran las encargadas de torturarme o alguna otra victima que había caído en sus redes. No había forma de poder pedir ayuda. En este ultimo tiempo ni siquiera me gastaba en gritar ya que nada me escuchaba. las paredes tenían algún tipo de hechizo. ¿Como encontraría a alguien que me liberara si estaba aislada de toda criatura? ¿Como escapar si mis fuerzas casi se habían desvanecido? Durante todo este tiempo encerrada mis sentidos extras habían ido disminuyendo. ya no podía escuchar ni ver lo que pasaba a 5 kilómetros, mi fuerza extra había casi desaparecido. Solo me quedaba mi cuerpo como herramienta para escapar. Iba a estar difícil
En este momento y sin ninguna expectativa, iba a rendirme. Les iba a dar la información que tanto codiciaban. Mi cuerpo casi se encontraba destrozado de tantos golpes y torturas. ¿Como alguien podría soportar tortura semejante? Yo misma me lo preguntaba. No podía entender porque después de estos dos meses no estaba moribunda, muerta en vida, desconectada del mundo..
A lo lejos se pudo oír una puerta abrirse y cerrarse. Mi cuerpo se tenso debido a que me imaginaba lo que sucedería a continuación. Si las cosas se sucedieran como siempre estaban previstas, los dos demonios que me habían apresado entrarían por la puerta con una sonrisa macabra y portando alguno de los útiles de tortura que hubieran elegido ese día para mi. Cuando no estaba siendo torturada, podía oír los gritos y confesiones de los otros cautivos. Tanto mujeres como hombres se quebraban tarde o temprano, nunca soportaban demasiado tiempo. ¿Emplearían las mismas técnicas que conmigo? ¿ O serian mas duros? Los pasos se acercaron y se detuvieron a unos centímetros de la puerta. Pude escuchar el sonido de las llaves siendo revueltas, buscando la indicada, la que sellaría mi destino y el de muchos. De un momento al otro la puerta se abrió dejando a ver a los dos demonios: Mirion y Beliat, pero no estaban solos. Una pequeña figura estaba siendo arrastrada detrás suyo. Un niño. Gire el rostro para no tener que observarlo. Ya era suficiente tenes que vivirlo en carne propia que tenes que ver como un niño sufre las mismas atrocidades a las que fui sometida.
-Creo que te gustara la compañía que te conseguimos, ¿o no pequeña? -dijo con una sonrisa. Paso uno de sus dedos por la mejilla de la niña o el niño, ya que aun no podía ver que era. -Esperare con ansias el primer encuentro con este pequeñín. Oh, y no te pongas celosa, pronto volverás a tener tu turno- lamió sus labios haciendo que en mi pecho se instalara un nudo. No había otra opción:tenia que escapar. No podía dejar que la suerte decidiera mi destino, no cuando este pequeño quedaría a la merced de ellos. Hice una revisión mental de todas las fuerzas que me quedaban y cuando había terminado me quedo como conclusión de que yo sola no podría escapar. Necesitaba desesperadamente ayuda.

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