25 de febrero de 2012

Proyecto 3

Se decía que el tiempo desmejoraba la memoria, pero como se puede decir tal cosa si la memoria es parte de nosotros. Sin mi memoria no recordarían lo que sucedió en las grandes batallas, quienes son nuestros enemigos y quienes no.
Hacia frío en la pequeña cabaña donde me encontraba, pero era un lugar ideal para esconderse de lo que me acechaba. El mal se escondía en cada esquina y yo necesitaba vivir unos cuantos años mas para asegurarme de que mi descendencia estaba bien asegurada. Mire a mi alrededor y me lastimo profundamente estar aquí. Lejos de mis seres queridos, tanto como de mi familia como de mis amigos. Me senté en una silla y agarre mi espejo desde encima de la mesa. Lo acerque a mi y una imagen borrosa comienza a formarse. Mi mente se puso a alerta y tomo conciencia de que algo importante me iba a ser revelado. Una niña jugaba en los columpios. Sus rizos bailaban al son del viento. Su piel blanca brillaba por el contraste que se producía con el sol. Otro niño de unos 8 años la vigila de cerca, cuidando de que nada malo le sucediere. En ese momento la niña cae desde donde jugaba, y el joven se apresura corriendo a su lado. Años después, la niña es ahora una bella adolescente y se encuentra en medio de sangrientas batallas que derivaría en un absoluto caos o una absoluta paz. Sonreí. La niña me empezaba a gustar. Esa niña seria una dicha para mi el día de en que la encontrara. Ella era la que tendria en sus manos, el destino de mucha gente que ni siquiera estaba enterada de esto, pues la responsable de todo esto tampoco lo estaba.
Canturree mientras buscaba algo para comer. Ahora todo saldría mejor, se dijo.
Nadie contaba con la sombra que se ocultaba en el bosque, enterándose de todo lo que la bruja había descubierto. Alguien
que cambiara el transcurso del destino y crearía uno nuevo.

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