2 de abril de 2012

Proyecto Savenah Capitulo N° 5

Capitulo 5
-No!- Grité, pero ya era demasiado tarde, me revolví en los brazos de mi tío, pero sus brazos eran como una jaula de acero y no lograba escapar.
-Tranquila princesa, deja que se descarguen en algun momento esto iba a suceder- Me dijo Adrian al oído.
Por díos se iban a matar! Estaban tirados en el suelo, y solo dsitinguía leves borrones ya que su velocidad sobrehumana evitaba que lograra divisar algo mas que destellos de colores. Y de pronto todo se detuvo. Y la imagen que tenia frente a mi me horrorizó... Blas tomaba por el cuello a Azael y este, a su vez, posaba una daga de plata en el fornido pecho del vampiro. Un solo movimiento y los dos estarían muertos.
Comencé a hipreventilar, entre en pánico, frente a mi tenia a las dos personas que mas amaba a punto de matarse. Mi tío no soltaba su agarre de mis brazos, y aunque no perdia de vista ni uno solo de los movimientos que ellos realizaban, no parecia dispuesto a intervenir. Me desespere aún más y comencé a gritarles. Pero nada servia, es como si ambos estuviesen inmersos en una burbuja de odio y sed de sangre, y nada mas les importara que ver morir al otro.
Empecé a sentir un hormigueo en mi espalda, seguido de una profunda ola de calor. Oh por favor, no ahora, pensé. Lo último que necesitaba en este momento era caer desmayada como una damisela en apuros. El hormigueo se extendió por mi cuello y de allí pasó a mis manos. Podía sentir como la tensión aumentaba en el cuarto, no tenía mucho tiempo, en cuestión de segundos ambos podrian caer muertos. Y entonces vi que Blas comenzaba a tensar su agrarre en el cuello de mi ángel. Todo se volvió rojo para mi, y sentí como la ira recorría mi cuerpo. Como si alguien mas hubiese tomado control de mi cuerpo y desatara en mi una ola de emociones que no podía controlar.
- Ya BASTA!- Grité, con una voz que no parecía la mía.
El sonido fue tan ensordecedor que perturbo los sensibles oídos de mi tío provocando que este finalmente aflojara un poco su agarre. No mucho, pero si lo suficiente como para que lograra escabullirme fuera de sus brazos. En ese momento extendi mis brazos hacia mi vampiro y mi ángel y de mis manos salió una potente luz blanca que impactó contra mis dos amores haciendolos volar hacia lados opuestos de la habitación.
El silencio reinó en la sala. Nadie (incluída yo) entendía que era lo que acababa de suceder. ¿Como demonios habia echo eso? No podía apartar la vista de mis manos, las cuales se veian exactamente igual que siempre, como si nada hubiese ocurrido.
-Cariño, ¿estás bien?- dijo una voz a mis espaldas era... ¿mi madre? ¿en qué momento habia entrado en la habitación? no tenia idea.
-yo...- dudé -si, de echo, me siento muy bien- dije finalmente, y para mi sorpresa pude notar que mis golpes y heridas estaban practicamente curados y mi cabeza ya no dolía.
-De echo me siento muy bien- dije, mirandola extrañada
En ese momento Azael llegó hasta mí, y me tomó de la mano. Miré su rostro y vi como las heridas de la pelea terminaban de cerrarse. Volvi mi vista hacia mis manos, aun confundida, y mi ángel leyendo la confución en mi rostro apoyó su mano en mi hombro y dijo
-Ese es uno de los cuantos poderes que tienes amor-
Me pareció oir un gruñido proveniente del sofá donde Biaggio acababa de sentarse. Esto me devolvió a la realidad, asique me separe de mi ángel y los miré a los dos.
-¿Porque demonios se atacaron?.- La furia me invadió nuevamente, pero al ver que ahora ambos estaban ilesos logre calmarme un poco. La cara de Blas se transformó y rapidamente se puso de pie y miró amenzadoramente a Azael.
-Este maldito idiota, se supone que debe protegerte. Y no logro entender como tu padre, aun sabiendo que yo soy una mejor opción para ti, te sigue dejando al cuidado de este- dijo, señalando despectivamente a Azael. Se acercó aún mas a mi y dijo -Casi te mueres, es que acaso no logras comprender eso!- grito
Estaba desencajado, y en el fondo sabia que tenía razón en esa última parte. Podría haber muerto, pero no por culpa de Azael, sino al revés, definitivamente el me había salvado la vida. Pero no podía negar que dentro de mi, podía sentir como mi corazón se estrujada, al ver su preocupación. Pero debo confesar que la unica cosa mala de vivir con tantos vampiros es ver su lado orgulloso salir en los peores momenmentos. Y eso es exactamente lo que me sucedio, deje q esa parte de mi saliera a flote y em enfureci con Blas por como me habia gritado. Y el resentimiento de su abandono afloró súbitamente
-¿Y a tí que mas te da lo que me pase? No recuerdo que yo te importara demasiado el diga que te fuiste de aqui diciendome cosas horribles, a pesar de saber que yo te amaba. No quieras venir ahora a mostrarte interesado, porq sabes que? NO LO QUIERO Y NO LO NECESITO. Azael me salvó la vida. Él es quién ha cuidado de mi. ¿Porque entonces apareces en este momento creyendo que tienes algún derecho sobre mi?- Nunca habia gritado tanto en mi vida, hasta este momento me habia considerado una persona pacífica. Pero ya no más.
Nadie se animaba a pronunciar una sola palabra, y un incomodo silencio se interpuso entre los que estabamos allí. Hasta que mi valiente madre abrió al boca
-Será mejor que los dejemos para que pueden hablar en privado-
Ella y mi tío, salieron de la habitación. Blas me dirigió una mirada indescifrable, y Azael se veía triste, pagado... Si, bueno, realmente era toda una chica inteligente a la hora de tratar asuntos del corazón. Menuda idiota! Sacando ese tema a colación, justo en ese momento y enfrente de él. Pero bueno, ¿Acaso no habia estado punto de ser asesinada, hace menos de media hora? Se podría decir que el sentido común y la razón se habian tomado unas vacaciones a varios kilometros de mi cabeza.
-Azael, ¿Me esperarias en mi habitación por favor? enseguida subiré, tengo que aclarar un par de cosas con Biaggio- Dije, lanzandole una mirada asesina a este último.
-Como quieras Mi ángel- dijo, y enfatizó el MI a lo que Blas gruñó
Esperé hasta que subiera las escaleras, aunque estaba segura de que podría oír cualquier cosa que dijeramos en el living. Suspiré y me deje caer en el sofá, Blas no dejaba de mirarme, algo preocupado y… enojado?

–Vas a alejarte de él Fedra- dijo, cruzándose de brazos y parándose frente a mi. Arquee una ceja y lo mire escéptica

- ¿voy? ¿Y quien eres tu para darme ordenes?-
-oh por favor deja de comportarte como una chiquilla- rodo los ojos y eso fue la gota que colmó el vaso.
¿Acaso pensaba que podía venir aquí a darme ordenes tratarme como una niña y encima traer
a su noviecita a mi casa? Okey, lo último no tenía nada que ver, pero aun así me dolía. Me pare y camine hasta que solo unos centímetros nos separaban, tuve que levantar mi cabeza para verlo a los ojos ya que me sacaba varios centímetros. Baje mi voz a solo un susurro, estaba real, realmente enfadada

–Yo voy a estar con quien quiera, y ahora lo que se me antoja es estar con Azael, me hace bien, y lo quiero…- Inhale profundamente y me prepare para dar el golpe de gracia. -además tienes que saber algo, él no es solo mi protector… sino que también es mi prometido.-
Su cara se desfiguro por la ira, y no podía evitar que me doliera verlo así. Estaba en una encrucijada, amaba a dos personas. ¿Como es eso posible? Algún raro trastorno de ángel me estaba afectando, sentía tantas cosas a la vez, tantos sentimientos encontrados. Quería abofetearlo por creer que tenía derecho a mangonearme. Quería besarlo por ponerse protector conmigo, odiarlo por haberme abandonado, abrazarlo fuertemente y enterrar mi rostro en su cuello. AAAAAH quería gritar, salir de allí, me faltaba el aire. Y otra vez ese maldito hormigueo subía por mi espalda. Biaggio seguía mirándome furioso, y yo no podía lidiar con eso. Era una maldita cobarde, y mi cabeza era un verdadero torbellino de emociones. Me sentia demasiado confundida y agobiada por todo lo que estaba sintiendo, y la cabeza comenzo a darme vueltas.
De un momento a otro me vi envuelta en los brazos de Azael.
–Que haces?- grito Blas, y enseguida me tomo en sus brazos, Azael se adelanto para
tirar de mi devuelta a los suyos pero lo pare

–No soy un maldito paquete!!- grite –Bájenme ahora- les dije a los dos.
Ambos se cruzaron de brazos y se pararon frente a mí.
–yo… esto es muy complicado, de un momento a otro me entero que soy un ángel y no
uno cualquiera sino una Shiabaan , que tengo una misión, que soy la prometida de Azael y que algún maldito loco quiere arrancarme las alas que aun no tengo…- Ellos me miraban muy serios, asique continúe con mi idea. –necesito pedirles algo, ¿si? ahora no me siento preparada para lidiar con los celos, ni su territorialismo. Necesito que traten de llevarse bien.-
Ambos arquearen una ceja al mismo tiempo, mirandome escepticamente, tanto que fue casi comico verlos. Ok tal vez pedir que se llevaran bien era ir demasiado lejos, asique reformule mi petición. Carraspeé:
-O... no. Bueno al menos que no intenten matarse a cada segundo.- dije -… ¿diablos como lo digo?... yo, no puedo siquiera pensar en lo que hubiese pasado esta tarde si yo no los hubiera parado.- Me senté nuevamente, ya que el peso de mis palabras me hacia temblar. Puse mi cabezo sobre mis manos y continué
-No podría soportar que algo les sucediera a cualquiera de los dos. Porque en este momento mi cabeza es un desastre, ambos están en mi corazón. Siento algo especial por los dos y no se como lidiar con eso - dije
Estoy segura que en ese momento mi rostro se veía como un tomate, esta
muy avergonzada.
- Por lo que les voy a pedir que traten de hacérmelo algo mas
fácil ¿si?- se miraron entre si, con odio. Pero luego de un segundo Blas hablo
–hare todo lo que este en mi poder para que estés bien. Es todo lo que te puedo
prometer- dijo
-y yo cuidare de ti con mi vida- dijo mi ángel
Blas soltó una risa amarga
–si alado, estoy seguro que tu sabes como cuidarla, hoy lo has dejado a la vista-

-BASTA- dije cuando vi que que Azael se disponía a contestarle
-Además Blas, déjame decirte que por si no te has dado cuenta, yo también soy un ángel,
por lo que tus insultos también me llegan-
Debo decir que casi me hizo sonreír de ternura el ver que se sonrojaba avergonzado
-Lo siento cara mía - dijo
Pero antes de que pudiera contestarle, algo se coló en mi mente respecto a lo que le
había dicho a Azael. ¿Como sabia lo que habia ocurrido? Desde que entramos a la casa el lugar se habia convertido en un ring y no habiamos hablado de lo sucedido en el estacionamieto.

–¿tu como sabias lo que sucedió?- podría jurar que por un momento se vio casi culpable

–Yo... leí tu mente…- mi respiración se agito y mis manos se volvieron en puños
– ¿que tu que?-

-Lo siento, pero tu no hablabas conmigo, y de alguna forma necesitaba tenerte
vigilada, protegida y…- no lo deje terminar
- ¿como es posible? ¿No es q el escudo puede evitar eso?- interrumpí
-emm… bueno a decir verdad con algún vampiro de pocos años, o con alguno que simplemente no se ponga a la tarea de meterse en ellos, el escudo sirve. Pero lo cierto es que solo en los vampiros el escudo se vuelve infalible. Tus pensamientos… ellos están allí, si los quisieran ver…-

-eso quiere decir que mi padre me mintió…- dije, algo aturdida

-No amore, no pienses en eso, ponte en su lugar un momento. Eres su pequeña,
necesitaba tener alguna forma de estar siempre “cerca” si algo ocurría- dijo tratando de defenderlo
Se quiso acercar a mi pero me aleje. Me sentia terrible, quien sabe la cantidad de veces que el, mi padre o cualquiera de mis tios habian roto mi privacidad... Aunque ciertamente siempre supe que mi padre era sumamente sobreprotector, no era aceptable que me alla mentido en algo como eso.
Y si, quizás si de alguna manera lo podría entender, en otro momento en el que no estuviese tan alterada como ahora.
–Azael, ven conmigo por favor- él era el único que desde un primer momento había sido
sincero conmigo, y el único con el que quería estar ahora.
Vino junto a mi, me tomo de la cintura y nos fuimos a mi habitación. Gracias al cielo que Blas no
hizo ningún comentario. Pero creo que entendía que ahora lo mejor era darme un
poco de espacio. Llegue al pie de la escalera y me voltee a verlo
-Yo… de verdad agradezco que me lo hayas contado- dije, y vi como una tímida sonrisa
asomaba en sus labios dándome un pequeño atisbo de sus colmillos

-Lamento todo esto mía vita - me dijo en un susurro, le dedique una pequeña sonrisa por el
mote en italiano que había pronunciado.
Siempre había amado la forma en que hablaba. Las últimas semanas que habíamos estado juntos antes de que se fuera, pasábamos horas hablando en italiano, diciéndonos cosas dulces al oído… uff, estaba a punto de llorar.

Llegamos a mi recamara, y nos sentamos en la cama. Pasaron al menos 20 minutos, hasta
que mi ángel no lo soporto más y rompió el silencio
- ¿Cariño estas bien?- puso una mano en mi barbilla para ver mi rostro, lo notaba realmente preocupado.
–Eso creo, lo único que quiero en este momento es despejarme, salir un rato.- En ese momento me acorde de lo que había hablado con mis amigos en el instituto.
–Mis amigos vendrán a cenar en unas horas y después iremos a un club.- le dije – ¿Te gustaría venir con nosotros?-
–eso es algo así como una costumbre de los jóvenes humanos- dijo arqueando sus cejas. y mirandose confundio

–Yo… si supongo – dije no muy segura de que contestar a eso
-Umm yo no creo que sea conveniente, estaría fuera del protocolo de un ángel – me
dijo mirándose serio
-Oh! ¿Enserio? Yo… bueno emm, no lo sabia pero supongo que de ser así debería cancelarlo…- soltó una risilla y levante mi rostro para verlo

-Tranquila, solo bromeaba cielo- depósito un beso en mi coronilla, no pude evitar reírme.
-tonto- dije golpeándolo en el hombro y se levanto aun riendo
–Bueno creo que mejor me voy, así te preparas- dijo
-¿Pero entonces iras?- Le pregunte esperanzada
Se giro mirándome algo pensativo y dijo
-¿Me estas invitando a salir, en algo así como una cita?- dijo, dedicandome una
sonrisa picara
-Yo… emm si puede verse de esa forma, creo que… no lo había pensado así pero…- estaba segura de que en ese momento me había sonrojado tanto como una manzana. Alcé la vista para observarlo y vi que me miraba algo extraño como… COMO SI ESTUVIESE AGUANTANDO LA RISA!!
Me pare de un brinco del sillón y corrí hacia el
-Pero que malo eres!!- le dije, mientras tomaba un almohadón de mi cama y se lo arrojaba,
a lo que él lo esquivo con un fluido movimiento.
Y sin parar de reírse me tomo en sus brazos y apoyo la mejilla en mi cabello, la vibración de su risa llevo una ola de calor por todo mi cuerpo. Estábamos tan cerca que sentía perfectamente el ritmo de su corazón.
-Lo siento, pero no puedo evitarlo, te vez tan linda cuando te sonrojas, y mas aun
cuando te enfadas. Amo la forma en que se arruga tu nariz.- Dijo, dándome un pequeño beso en la punta de esta.
Quise darle una respuesta sarcastica, pero estando así entre sus brazos, lo más que pude balbucear fue
-Tonto-

Volvimos al Sofá y nos quedamos viéndonos un largo tiempo. Hasta que suspiró, me dio un último beso en la frente y se levanto. Dejándome algo atontada por la separación. Se estaba yendo, pero se detuvo con la mano en el picaporte, se volteo y me dijo
–Nos vemos esta noche-
Una extraña corriente eléctrica subió por mi pecho hasta mi corazón. Estaba feliz.
Pero aun así no quería que se fuera, quería seguir abrazándolo, sentir sus
brazos envolviéndome, y seguir deleitándome con su aroma. Estaba saliendo por la puerta cuando me pare de golpe y dije
– ¡No!- mi voz salio aguda, casi como un chillido. Se congelo en el lugar y me miro algo extrañado.
- ¿No? bueno si no quieres que vaya…-
-No!!- lo interrumpí, aclaré mi garganta y hable casi en un susurro -No es eso, es que… yo… no quiero que te vayas- Corrí a abrazarlo. Rodee su cintura con mis brazos, y enterré mi rostro en su cuello.
Por unos segundos no reacciono, se quedo estático. Pero era de esperarse cuando una loca como yo se abalanzaba sobre ti de esa forma pensé. Y luego me abrazo con fuerza y poniendo una mano en mi cuello, y su brazo rodeando mi cintura me apretó mas contra el. Solté un largo suspiro, creo que nunca tendría forma de explicar como me sentía en sus brazos, supongo que eso era estar con un ángel, sentir esa armonía que corría por todo mi cuerpo. Cuando lo sentía tan cerca era como sentir una paz enorme que me llenaba de pies a cabeza, como si nada en el mundo pudiera estar mal. Nos quedamos así, en ese mismo lugar durante unos cuantos minutos. Luego el me llevo hasta el sofá negro de cuero que había cerca de la cama y nos sentamos.
–lo lamento- dije
– ¿Por qué?- Pregunto extrañado
-por ser una desquiciada y porque tengas q soportarme y cuidar de mi- dije apresuradamente
– No seas tonta- soltó una carcajada -estar contigo es lo mejor que me pudo pasar.- acerco mas su rostro al mio
–Te amo.- dijo
Y yo no podía negarlñotambién lo amaba… como amaba a Biaggio. Mi corazón estaba partido a la mitad. Pero mi vampiro ya había tomado su decisión el día en que se fue, y en este momento solo quería aferrarme a la seguridad que me daba mi Darleen. Era la primera vez que lo pensaba de esa forma, pero era innegable que dentro de mi la naturaleza Shiabaan estaba saliendo a flote cada vez mas. Y una voz en mi cabeza pedía a gritos que terminara de sacarla, era momento de cerrar esta incógnita, recordar mi otra vida. Necesitaba ver de donde venía esa ola de sentimientos hacia Azael, y a pesar de saber que luego de que recordara las cosas se complicarían mas, el deseo de saber quien era fue mucho más fuerte. Por eso tome su cara con mis pequeñas manos y lo acerque a mi, quería besarlo, lo necesitaba, y no solo para recordar. Yo de verdad lo deseaba. Me acerque más a él, hasta casi rozar nuestros labios. Pero mi ángel me tomo por los hombros y me separo, en sus ojos podía ver la indecisión y… la pasión contenida, sentía sus manos temblar sobre mi cuerpo, y cuando hablo su voz salió ronca

–Cariño, por favor, será mejor que me vaya ahora antes de que haga algo de lo que luego te arrepientas.-
Se giro para levantarse pero rápidamente tire de el hacia abajo y… ahí estaba el
beso que había esperado, y fue cientos de veces mejor de lo que había imaginado. Una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza cuando nuestros labios comenzaron a moverse al unísono.
Y luego una potente luz blanca me cego y caí desmayada en brazos de mi Angel.
Chicas! aca esta un nuevo capítulo, espero que les guste. Nos vemos el proximo lunes Besos :)

26 de marzo de 2012

Proyecto Savenah Capitulo N° 4

Capitulo 4

Estaba en la cafetería del instituto hablando con Keila, Jameson, Zita y Laurent, mis amigos. Los había extrañado muchísimo en estos días y necesitaba estar con ellos, sentirme normal… Keila estaba contándome sobre un nuevo pub que había abierto hace unas noches

–En verdad dicen q es lo mas guay! Tenemos que ir anda vamos no seas aguafiestas Dedee- (así es como me llamaban mis amigos)

–No lo se Keil, no estoy de humor para fiestas-Zita salió en su ayuda

–Bueno pero no es una fiesta, es una salida con amigos, asique no te puedes negar sin romper nuestros corazones. Nose tu decides…-

Y ahí estaba la enana de mi amiga, esa pequeña pelirroja de 1.55 de altura y con su cara en forma de corazón era mi amiga desde que iba al kínder, me resultaba imposible decirle que no. Y menos cuando ponía su cara de victima y te miraba como si fueras la peor persona del universo por decirle que no, sip ella definitivamente era persuasiva.

–Ok de acuerdo vengan a mi casa a cenar y luego nos vamos ¿esta bien? –

- no puedo creer que caigas cada vez que te pone esa cara- dijo Jameson, el novio de Zita.

Era un muchacho muy agradable, tenía mi altura más o menos, el cabello lacio y negro que casi le llegaba a los hombros y una tez morada que le daba un aire caribeño. Zita lo golpeo en el brazo

–Oye, no te vengas a quejar de mis métodos, que incluso tú no eres inmune a ellos-dijo arqueando una ceja.

Todos nos reímos y me sentí realmente bien. A la una, salimos del instituto, y después de despedirme de los chicos fui hasta el aparcamiento a esperar a Azael, habíamos salido mas temprano ya que nuestro profesor de Física no había asistido a clases, por lo que el lugar estaba desierto, un extraño escalofrío me recorrió el cuerpo y sentí como el vello de mi nuca se erizaba. Era como si alguien me estuviese observando, y de pronto sentí como alguien soplaba mi cuello y grite dando un salto. Me gire y vi a un extraño hombre de mas o menos de la edad de mi ángel, con el cabello rubio casi blanco que le llegaba a los hombros, media al menos 2 metros, e iba vestido todo de negro pero lo único que realmente llamo mi atención, fue un par de alas negras raídas y rotas que salían de su espalda.

***

Se acercó a mí y me tomo rudamente del brazo, y posando unos fríos labios sobre mi oreja murmuro:

–Vendrás conmigo por las buenas y despierta o te llevare inconsciente- me dijo en un tono tan calmado como si me hubiese estado comentando el clima.

-¿Quien eres? ¿Que quieres?- dije tratando de zafarme de su agarre

-Quien soy ahora no tiene mucha importancia, y en cuanto a lo que quiero, bueno eso es fácil te quiero a ti y a tus hermosas alas de plata-

No sabia de que demonios estaba hablando, ¿que era esos de las alas de plata?

–Mira ni siquiera me han salido aun, y no sé que es eso de la plata-

clavo sus uñas en mi brazo y la sangre comenzó a brotar. Mis ojos se nublaron por las lágrimas y el extraño agarro con la otra mano un puñado de mi cabello y me tiro contra el piso, mi cabeza reboto y saboree la sangre en mi boca. Me volvió a levantar del suelo

–Me importa una mierda si aun no te han salido, yo lograre que salgan si te enfurezco lo suficiente-dijo guiñándome un ojo -y no te preocupes cariño porque no te duraran mucho, apenas estén fuera las arrancare-

Me sacudió tirándome nuevamente contra el piso, y con el golpe mi visión se oscureció y no pude volver a levantarme. Me quiso cargar en sus brazos, pero comencé a forcejear con el, ya empezaba a notar mi ira surgiendo desde mis entrañas y esa quemazón en mi espalda había vuelto, necesitaba calmarme. Porque si el sujeto decía la verdad, no podía permitir que mis alas hicieran su aparición justo en este momento. Vi como subía su mano para volver a golpearme pero antes de que lograra responder a su golpe, una ráfaga de viento lo tiro hacia atrás y quede boquiabierta, al ver que Azael estaba parado frente a mí, con el rostro desfigurado por la ira, mire hacia atrás, y vi al hombre de las alas negras, arremeter contra mi ángel.

–Cuidado- grite

Azael se dio cuenta justo a tiempo y tomándolo por el cuello, lo tiro contra el piso, y puso un pie en su pecho inmovilizándolo

–Te iras de aquí ahora, o terminaras en un lugar peor que el purgatorio- le dijo con un tono helado.

–sabes que ella no estará segura, volveré aquí, y si no soy yo será otro de los míos, pero no conseguirás quedarte con su poder- y con eso desapareció

.Azael me tomo en sus brazos, y en silencio me condujo hasta mi auto y me coloco en el asiento del copiloto. Cuando se aseguro que estaba bien acomodada y con el cinturón de seguridad puesto, se coloco frente al volante, y me hablo con la mirada ausente y el rostro desfigurado por la angustia…

–Lamento esto, todo lo que paso es mi culpa, debí haber llegado antes, pero tuve que arreglar un par de cosas. Jamás creí que se arriesgarían a venir aquí, no con todo el consejo detrás de los portales. Pero fui un idiota no debí dar nada por sentado… yo no merezco el honor de ser tu protector.- sus ojos habían perdido todo brillo y se veían completamente negro, vacíos, y mi corazón se rompió.

No podía soportar verlo así, me gire rápidamente y lo abrace tomándolo por la cintura. Al principio se quedo rígido, mirándome totalmente asombrado, como si la idea de que lo abrazara le resultase increíble. Pero después se relajo y me apretó contra su pecho, y sentí como ponía un beso en mi coronilla, y luego presionaba su mejilla contra mi pelo.

–No tienes nada porque disculparte, no puedes estar las 24 horas del día velando por mi bienestar.- Torció su boca en una sonrisa triste

–Mi amor, eso es lo que se supone q hace un Darleen-

Lo mire fijamente a los ojos, totalmente seria –Ya basta Azael, te prohíbo que sigas hostigándote con esto- Me acaricio la mejilla con su mano

–Siempre has sido así de benevolente incluso con los Merthen…-dijo

-EsosMerthen de los que hablas, ¿que son? ¿Ángeles caídos?-

-No, mira te explicare. Tu y yo somos ángeles caídos, que estamos aquí con una misión especifica, esa bestia que te ataco es un Merthen, son mercenarios del inframundo se alimentan de la energía vital de los Elegidos.-

-Pero él dijo que quería mis alas- le dije

-Si porque las alas de una Shiabaan son las únicas que permiten a un ángel tele transportarse entre nuestros mundos sin necesidad de un portal. Y las tuyas, además son de plata, lo que las vuelve aun mas deseadas para los mercenarios ya que son únicas- Levanto mi rostro para q lo viera directo a los ojos – Hoy casi te pierdo otra vez, no podría soportar que algo te pasara, y lamento decírtelo pero de ahora en mas me convertiré en tu sombra- me ruborice

–No estoy segura de que eso vaya a molestarme- le dije, y baje mi mirada al suelo del coche.

No sabia que estaba pasando conmigo, pero cada vez que lo veía, sentía lo mismo que con Blas, era como si mi corazón se estrujara dentro de mi pecho, era… ¿Amor? ¿Acaso eso era posible? No llevaba ni dos semanas de conocerlo. Pero de todas formas mi corazón saltaba cada vez q lo veía. Lo mire de nuevo, y el seguía con la vista clavada en mi rostro, se acercó un poco mas hasta que nuestras narices se rozaban. Vi el debate en sus ojos, luchando contra si mismo para evitar besarme, pero yo no quería que se contuviera, quería sentir su boca contra la mía y poder abrazarlo eternamente. Rodee su cuello con mis manos, y juntamos nuestras frentes, dios se sentía tan bien esa proximidad. Mi cabeza aun dolía pero estar así con él era como poner un bálsamo sobre mis heridas. Empecé a levantar mi rostro para llegar a sus labios, ya sentía su aliento en mi boca, pero antes de que llegara mas lejos me detuvo

–No podemos cariño, no seria justo para ti… no quiero forzarte a recordar… y aunque me muera de ganas de que lo hagas y de sentir tus labios, no quiero aprovecharme-

Casi solté una carcajada, yo era la que prácticamente se le estaba tirando encima

–podría decirse q yo también me estoy aprovechando un poco de ti- me dio una enorme sonrisa

–Cuando quieras mi cielo- sus ojos se oscurecieron con deseo y me apretó un poco mas – no tienes ni idea cuanto te he extrañado. Estos años sin ti han sido una tortura.- su mirada debatió con la mía unos segundos hasta que me dio un beso en la frente y me soltó para que volviera a mi lugar.

–Yo… no se q decirte, me siento tan confundida. Quiero decir, siento algo por ti, algo muy fuerte pero, no poder recordar, me resulta muy perturbador…- lo mire extrañada, de seguro creería que estaba loca.

Me tomo la mano, y me sonrió –Te entiendo cariño, no te preocupes haremos las cosas despacio, no quiero que te sientas presionada por nada del mundo-

Terminamos conduciendo hasta mi hogar, completamente en silencio, yo retorcía mis manos en mi regazo. Mi mente giraba enloquecida, mi cabeza me dolía como el demonio, y la adrenalina estaba comenzando a bajar, por lo que mi cuerpo entero comenzó a temblar.

– ¿Estas bien?- me dijo Azael preocupado, -tenemos que atenderte esas heridas-

-No te preocupes estoy bien- mentí. Forcé una de mis mejores sonrisas, no quería que se mortificara aun mas si veía cuan dolorida estaba.

Llegamos a mi casa, y en la entrada pude ver el auto de Blas. Okey esto iba a ser algo complicado pensé cansada. Azael bajo del coche y a velocidad sobrehumana llego a mi lado y me tomo en brazos, estuve a punto de decirle que no era necesario, pero vio mi intención y me apretó mas en sus brazos

–ni se te ocurra protestar, pude sentir tus temblores durante todo el viaje, y ambos sabemos que no podrías tenerte en pie- Solo asentí con una sonrisa, y así llegamos hasta la puerta de casa…

Pasamos el umbral y luego todo sucedió muy rápido, me vi envuelta en los brazos de mi tío Adrian, y cuando gire a ver que era lo que sucedía Blas estaba en posición de ataque y le gruñía a Azael, y sin mas lo ataco.

21 de marzo de 2012

Proyecto Savenah Capitulo Nº 3

Capítulo 3

Me levante y me di una ducha, esa quemazón que me había hecho perder el sentido, ya no estaba. Me vestí



Mire el reloj y vi que eran las dos de la mañana, había dormido un montón. Mi estómago gruño y baje a la cocina. Allí me encontré con una especia de reunión secreta, toda mi familia mis tíos postizos, al menos 10 vampiros ocupaban la cocina. Estaban: Almendra, Ian, Cassandra, Jean Pierre, Betania, Adrian, Alina, Magnus, mis padres y… Biaggio con la rubia. Me quede parada en el marco esperando que alguien me dijera a que se debía esta reunión, no me malinterpreten amaba tenerlos a todos juntos en casa, bueno a casi todos, pero definitivamente esto no era un simple visita amistosa.

Se callaron abruptamente y sentí como todas sus miradas se posaban en mí, y de pronto me vi envuelta en una maraña de abrazos y besos, sip podrían ser una criaturas de la noche pero definitivamente ellos me querían tanto como yo a ellos. Luego de todos los saludos fuimos hacia el living, y se hizo el silencio

-¿Podrían decirme que demonios sucede aquí?- pregunte.

Almendra, una de las amigas de mi padre que vivía en Italia con Ian su compañero, fue la primera en hablar

- cariño estamos aquí para hablar de tu situación, todos te apoyaremos en esto y queríamos que tú y tu familia lo supieran-

Jean Pierre otro de mis “tíos” quien vivía en parís con Cassandra, dijo

–todos nosotros nos quedaremos en la ciudad por un tiempo, para tratar de averiguar qué es lo que está pasando-

Alina se acercó y me abrazo, era algo más baja que yo, y pequeña, su cabello era corto y salía disparado en todas las direcciones, tenía un rostro como de duende, y la capacidad de hacerte sentir protegida con tan solo un abrazo, y yo la adoraba por eso (digamos que, si mi vida fuese Crepúsculo, ella seria Mi Alice)

–Míralo de esta forma, tendremos muchísimo tiempo juntas-

Me sonrió y sentí que quizá las cosas se podrían arreglar poco a poco. Sentí los ojos de Blas sobre mí, pero decidí que ahora no tenía la fuerza como para enfrentarme a su mirada asique, pregunte por mi ángel

–Donde esta Azael?-

Mi padre fue quien hablo

–Él nos contó todo sobre ti mientras dormías, y dijo que vendría mañana por la mañana para que comenzaras tu entrenamiento-

Tenía el ceño fruncido, y se notaba que estaba molesto, un extraño impulso en mi me hizo decir

–esto es lo correcto papa, esto es quien soy, es mi deber.-

Todos me miraron sorprendidos, y entonces mi madre hablo

–sabes q te amamos, y estaremos junto a ti pase lo que pase-

Luego de hablar un rato con cada uno de mis tíos al fin me tome un descanso y me prepare un sándwich, tome un refresco y me dirigí a la terraza, el amanecer estaba cerca y mis tíos se habían retirado a sus respectivas casas, que dicho sea de paso, estaban en nuestro mismo vecindario. Me senté en una de las reposeras de madera, y apoye la comida en una pequeña mesita de vidrio, era una noche cálida, y había poco viento. Mire las estrellas y comí mi sándwich, luego de un rato caí en la cuenta de que había alguien más en la terraza, me gire y vi a Blas apoyado contra la pared. Sabía que estaba mal seguir huyendo, pero mi cabeza ya era una vorágine de pensamientos como para sumarle una discusión con mi vampiro menos favorito del momento. Porque a pesar de todos mis sentimientos hacia el, ahora tenia alguien mas en mi cabeza y de una extraña forma me sentía culpable al pensar en que DIABLOS! Estaba comprometida. Asique me levante y tome mi plato, ya vacío, y la lata de refresco. Pero antes de pasar por la puerta me tomo del brazo y me giro hacia el

– si lo que quieres es darme un sermón, mejor te vas ahorrando las palabras. Justo ahora no tengo ganas de discutir contigo-

tire de mi brazo, pero en lugar de soltarme me apretó contra él.

–te amo- la sangre se me helo

–como puedes ser tan cruel?- le dije –al menos ten algo de piedad ahora, y no juegues conmigo-

Luego de que me dijera que jamás estaría conmigo, que era solo una niña, y se apareciera en mi casa con esa rubia despampanante (la cual supe durante la reunión que se llamaba Gianna) él no podía venir a decirme algo como eso. Ni siquiera creo que me escuchara

-te alejaras de ese maldito emplumado, yo te voy a entrenar si es eso lo que quieres, pero no lo quiero cerca de ti-

-¿Es eso, de eso se trata tu amor hacia mí? Me dices te amo justo ahora ¿por estas cabreado de que alguien se interese por mí, que mire a alguien mas que a ti? No puedo creer que hagas esto solo por tu estúpido territorialismo vampírico, ¿sabes qué? Puedes irte al demonio, yo haré lo que quiera con quien me plazca.- y con eso subí a mi habitación y llore hasta mucho después del amanecer.

***

Me levante totalmente agotada, no había logrado dormir nada. Me duche para ver si así lograba salir de mi embotamiento, me vestí con algo sencillo



y luego baje a almuerdesayunar dado que eran las 3 am. Bueno esto de ser un ángel me estaba alterando mi calendario (Hey no me puedes culpar por tomármelo con gracia o sí?) menos mal que estaba en una semana festiva, pero mañana cuando tuviese que ir al instituto no sé qué sería de mí. Comí algo rápido, no había ni rastro de mis padres, asique supuse que estarían en casa de algunos de mis tíos. Hable un rato con Charles, y luego decidí irme a nadar. Nade por al menos 2 hs sin cansarme, algo extraño ya que no estaba bien dormida. Salí y me acosté en la reposera que estaba al borde de la piscina y cerré mis ojos, hasta que sentí que había alguien observándome, me pare enfurecida creyendo que era Blas otra vez, pero me quede sorprendida al ver a Azael. Me ruborice al instante, y me cubrí rápidamente con la toalla que había llevado. Me dedico una sonrisa deslumbrante y se acercó a mi tomándome de la mano

– te ves preciosa cuando te sonrojas-

se me escapo una sonrisa, y eso lo alentó. Me tomo la barbilla con la mano y me levanto hacia el

–estas bien? Lamento no haber venido antes, pero crei que lo mejor para ti seria descansar-

-estoy perfectamente- le dije sonriendo –se supone que tenemos que entrenar no?-

-Si, supongo que para eso estoy aquí, ve a cambiarte me distraes con eso puesto- dijo, mirando hacia mi traje de baño morado.

Me puse bordo estoy segura, lo golpee tontamente en el hombro y el soltó una carcajada yo corrí hacia mi habitación. No estaba muy segura sobre que ponerme, asique tome unos leggins, un top gris sin mangas y unas deportivas



Recogí mi cabello en una coleta y baje corriendo a encontrarme con mi ángel. Me estaba esperando en el parque de mi casa, que era más bien un bosque privado por su tamaño. Practicamos artes marciales, posiciones de defensa y ataque, y también de relajación, y seguimos hasta que se hizo demasiado oscuro para q pudiera ver nada.

–Muy bien Fedra, veo que has practicado antes-

-Si, mi padre y mis tíos me han enseñado- le dije con una sonrisa.

Me sentía algo extraña, no mal, pero como si flotara, como si mi cuerpo se hubiese echo mas liviano.

–Es normal cariño- me dijo como si hubiese escuchado lo que pensaba –te sientes así porque estas saliendo de la burbuja, estas dejando salir tu verdadera naturaleza- tomo mi mano y caminamos de vuelta hacia la casa

– ¿que hay de mis alas?-

-eso vendrá cuando tu lo dejes salir, debes relajarte. No lo has hecho todavía y por eso sufriste esos dolores, cuando los sientas de nuevo solo debes respirar y pensar en tus alas y en como las dejas fluir. Sera mejor que me vaya, nos veremos mañana por la mañana ¿si?-

-¡no aguarda tengo clases!-

- Oh es verdad lo olvide, lo siento. Bueno que te parece si ¿te voy a buscar cuando sales?- sentí algo así como mariposas en el estomago –claro, si tu quieres… me encantaría-

No podía sacar la sonrisa boba que se había instalado en mis labios. Me miro profundamente a los ojos y se acercó hasta quedar con nuestras narices rozándose

–Siempre quiero verte, y estar contigo-

Me abrazo fuertemente y sentí que ese era mi lugar, junto a el… pero aun así una parte de mi no podía dejar de pensar en Blas. Sin embargo lo tome por la cintura y me aferre a el como si la vida me fuera en ello. Sentí como me besaba en el pelo, y luego se alejó aunque algo renuente. Suspiro profundamente como si el alejarse le costara muchísimo trabajo

–Sera mejor que entres, no quiero forzar tus recuerdos pero si seguimos así no podre aguantar mucho mas…-

-¿como harías eso?¿como lograrías forzar mi memoria?- pregunte con curiosidad. Me miro extrañamente durante unos segundos y luego se giro y comenzó a caminar, lo vi alejarse creyendo que no me contestaría. Pero cuando estaba casi en la puerta de casa se giro y dijo

–Besándote- y con eso se alejó a una velocidad inhumana.









Bueno Chicas espero que les haya gustado, y les queria contar que a excepcion de los dos primeros, el resto de los conjuntos de ropa que aparecen (y seguiran apareciendo xD) son de mi invension, encontre una pagina genial en la que hay ropa de todo tipo para crear ese tipo de imagenes, espero que les guste un besito. Por ultimo, les aviso que voy a tratar de subir un capitulo por semana, y de verdad me propongo hacerlo, porq realmente odio cuando empiezo a leer una historia y la dejan inconclusa, asiq tratare de no hacer lo mismo. Byeee nos leemos :)